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miércoles, 27 de marzo de 2013

RECORTES.-


Cartas desde el Escorial
Por : J.C. Belza

RECORTES

¡Trabaja y calla! Ese el lema del nuevo orden laboral que se está imponiendo en España. Frases como: “Tú no estás aquí para pensar” o “si no te interesa, ahí tienes la puerta” se oyen a menudo en las diversas empresas públicas y privadas que componen el tejido productivo de nuestra nación.
Lo peor del caso es que muchos se aprovechan de esta crisis, que nos tiene a mal traer, para subyugar a los trabajadores que tienen a su cargo o para vilipendiar sus derechos, especialmente los sociales, que durante tanto años se han ido consiguiendo a base de negociaciones, en unos casos, y en la presión que han ejercido sindicatos, colectivos, o los propios trabajadores. Todo ello apoyado por un gobierno y una oposición, que únicamente hablan o han hablado de recortes para las clases más bajas mientras que los dividendos de las grandes fortunas siguen aumentando en proporción aritmética, vía beneficios, que consiguen con las rebajas de los salarios o incentivos de sus empleados y así cumplir con sus cuentas de resultados.
El gobierno y la oposición que tanto se jactan, o se han jactado, de rebajar beneficios a las clases menos pudientes de la sociedad porque lo ven (en la medida) o lo han visto como la única salida de la mala situación económica que atravesamos, no meten la tijera en otros lugares que si pueden hacerlo. Para introducir la mano en el bolsillo no dudan o no han dudado en utilizar el Consejo de Ministros y el Boletín Oficial del Estado para la aplicación de sus medidas que son o han sido inmediatas; para esto no hay que esperar por nada ni por nadie ni hay que ver si objeta  el tribunal de turno, se aplica y punto.
Sin embargo, esta actitud no es directamente proporcional a los cargos políticos, a sus amistades o a las grandes fortunas. Recordemos; desde hace muchísimo tiempo, antes con el PSOE y ahora con el PP, no se paraba de hablar del recorte de cargos políticos en las instituciones, pero a día de hoy de todo lo hablado, nada de nada. Tijeretazo en las Comunidades Autónomas ¡No! pues prácticamente todo sigue igual; diputaciones, Cabildos o ayuntamientos, sin cambios. En definitiva, aplican la ley del embudo; lo ancho para el poderoso, lo estrecho para el pobre.
¿Y qué decir de las promesas electorales? Es para denunciarles en alguna OMIC por publicidad engañosa. Nos han mentido y siguen tan anchos, y digo yo ¿Por qué hemos de cumplir los ciudadanos por algo que no se ha votado?
Desde el minuto cero se nos aplican trasquilada en nuestras nóminas vía subida IRPF;  nos suben luz, gas, agua, gasolina, servicios, cesta de la compra y un largo etcétera que sería tan largo de nombrar como las direcciones generales o viceconsejerías que existen, por ejemplo, en la Comunidad Autónoma Canaria. Y qué decir de las embajadas que tienen muchas autonomías en el extranjero, con pisos impresionantes y enchufados a mansalva. Echen un vistazo por los comedores sociales; antes los pobres se conocían y parecía que eso no iba con nosotros. Hoy en día acuden, de forma masiva, a esos centros, nuestros vecinos o amigos, quizás en breve también nosotros, y es que nos está llegando esa pobreza silenciosa a nuestra propia mesa, que nos debilita día a día.
Quiero ser optimista -por naturaleza lo soy- pero muchas veces, me imagino que a todos nos pasa lo mismo, el desánimo se apodera de mí porque veo que el esfuerzo de los trabajadores no tiene ninguna recompensa, sea monetaria o no.  Si al menos se observara un cambio de conducta en nuestros dirigentes, podríamos confiar.
La tan denostada Iglesia Católica para muchos,  a través de Cáritas, se está convirtiendo en  la única esperanza para poder llevar un plato de comida o vestimenta a los más necesitados. Hay que agradecerles la gran labor que realizan todos esos hombres y mujeres anónimos que emplean gran parte de su tiempo en el auxilio a los más desfavorecidos. Para estos la ayuda que ofrecen los diferentes gobiernos es la de mirar para otro lado; los bancos o cajas han recibido y siguen recibiendo el dinero de todos para sanearse y después “sablearnos” y recuperar todo el dinero que con su mala gestión han perdido a base de comisiones y servicios.  A los desgraciados ¿Quién los ayuda?  ¿Quién los viene a rescatar?
Miren los telediarios, lean la prensa o escuchen la radio. Sólo nos piden esfuerzo y más esfuerzo, pero no se ven los resultados y no se ven porque no se quiere ir directamente al problema que no es otro que la fastuosa y exagerada administración que tenemos, llenas de amiguismo y clientelismo político, aderezada con una burocracia desmedida y culminada por una administración judicial que es penosa y que lejos de dar seguridad al conjunto del Estado, es todo lo contrario, la inseguridad jurídica que padecemos es patente y notoria.
Mariano José de Larra, escritor, periodista y político, uno de los más importantes exponentes del  romanticismo español, acabó sus días viviendo un creciente desaliento e inconformismo ante el deterioro progresivo de la sociedad y la política española, que queda reflejado en su último artículo, “Vuelva usted mañana, y otros artículos políticos”, donde da un buen repaso a la sociedad española de la época, centrándose en la administración. Este político liberal no pudo soportar la dejadez, la falta de civismo y la holgazanería, propia de la época de la primera mitad del siglo XIX, aunque al leerlos en la actualidad, parecería que está sacado de la España de hoy.
Día que pasa, veo como nuestros dirigentes, tanto políticos como empresariales, se siguen enfrascando en luchas intestinas que no conducen a nada, distrayendo la atención con problemas insignificantes y no atendiendo a sus deberes que son conseguir una sociedad más justa, igualitaria e integradora. Las clases más desfavorecidas de este país son las que están soportando el peso de la crisis y si Larra levantara la cabeza no podría decir que estas clases son de holgazanes, nunca lo diría; sin embargo de aquellos que nos dirigen en la actualidad escribiría que el tiempo no pasa por ellos. No han cambiado.
Afortunadamente no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista, aunque el mal que tenemos instaurado en nuestra clase política y por ende trasmitido a buena parte de nuestra sociedad va camino, si no lo remediamos, de convertirse en un cáncer de difícil curación. Esperemos que se dé con la cura, aunque esta sea vía quirúrgica y con efectos secundarios.
VEGUEROS S.M. “¡Trabaja y calla! Ese el lema del nuevo orden laboral que se está imponiendo en España”. 

miércoles, 20 de marzo de 2013

LA HISTORIA SE REPITE


Por :  J.C. Belza


LA HISTORIA SE REPITE

Repasando, por aquello de trabajar en Madrid, viejos libros de historia, no dejo de asombrarme cómo se calca la misma. Nuestros mayores  nos dicen que la historia se repite, para mal, en aquellos pueblos que no modifican sus costumbres ni quieren aprender de su  pasado.
España en el reinado de los Austrias era la primera potencia militar y económica del mundo pero tenía una corrupción galopante que abarcaba a todos los estamentos de la sociedad comandada por la figura del valido; hoy se podría hablar de primer ministro o presidente del gobierno; muchos de ellos se dedicaban a enriquecerse descaradamente, o a utilizar el “enchufismo“ para colocar en la burbuja del poder a sus allegados, importándole más bien poco el bienestar del pueblo. Existía hasta lo que actualmente conocemos como “pelotazo urbanístico”, cuyo máximo exponente fue el valido  Francisco de Sandoval y Rojas, duque de Lerma, el cual  bajo el reinado de Felipe III situó a la gente de su casa en los puestos clave del poder (oficios de Palacio, secretarías, juntas y consejos) y empleó los recursos de la Monarquía para fortalecer su propia red clientelar mediante el ejercicio del patronazgo. Este “sujeto” hizo trasladar la corte a Valladolid entre 1601 y 1606, promulgando leyes que circunscribían a su persona el acercamiento al monarca, mientras tanto se hizo con infinidad de edificios en Madrid cercanos a la antigua corte, enriqueciéndose hasta el máximo, aprovechándose de la lejanía del rey para hacer y deshacer a su antojo. Cuando fue pillado por estos y otros motivos, que sería muy largo de exponer aquí, se ordenó sacerdote y  ante los acontecimientos, el duque aplicó una estratagema que salvaría su vida: solicitó de Roma el capelo cardenalicio que se le concede en 1618, al mismo tiempo que el rey le dio permiso para retirarse a sus propiedades de la ciudad de Lerma. Murió  en 1625, oculto de la vida pública y sin ser juzgado. ¿Ha cambiado algo?, ¿a qué nos suena?
Sinceramente, si no es porque hoy existen medios de comunicación, manipulados, manipulables y manipuladores, sí, pero existen y nos podemos enterar de algo de lo que pasa al menos parcialmente, parece que estamos en la misma época, y que, como dice la canción de Julio Iglesias, la vida sigue igual.
Estoy cansado de políticos sin preparación, voceros del que los maneja, caraduras con denominación de origen que están en política para medrar, enriquecerse y colocar a los suyos, exactamente igual que antes, y que,  una vez alcanzados sus objetivos, se retiran a jubilaciones doradas  pagadas por el ciudadano de a pie.
¡No ha cambiado nada!, tenemos los mismos perros con distintos collares pero comen y muerden igual que antes. Se ríen del que los vota, se pasan por el arco del triunfo sus promesas electorales importándoles un rábano el sufrimiento de los más débiles de la sociedad.
Esta sociedad está muerta, la conciencia totalmente dormida, todos miramos para otra parte en los casos de corrupción, pública o privada. Al que  roba lo disculpamos o lo admiramos; es esa picaresca que llevamos dentro de nuestros genes desde siempre y que no nos abandona.
Hoy como ayer, mañana como hoy, sólo nos queda el abstraernos de la realidad y seguir viendo televisión, enterarnos de la vida de los famosos y reírnos con todas las tonterías que nos ofrece la caja tonta, pero muy lista,  porque gana mucho dinero a nuestra costa, ella y sus famosos protagonistas, y sólo por verla;  ¡menudo negocio!.
En la España de los Austrias existían los corrales de comedias, como distracción de la población pero al menos se podían ver obras de Lope de Vega, Montalbán, Tirso de Molina o Calderón de la Barca, entre otros, a pesar que la inmensa parte de la población era analfabeta. Hoy, al igual que en aquella época tenemos nuestros Tercios clavando picas por Europa, esta vez disfrazados de equipos de fútbol, baloncesto o cualquier deporte en lo que destaquemos; en esos “campos de batalla”  actuales,  sacamos nuestro falo hispánico  emulando a las picas, para mirar por encima del hombro a todo el mundo y así matar nuestra frustración como sociedad; ¡Caramba!,  ahí sí que somos un país, ahí empujamos y remamos todos;  pero  mientras nos desangramos por la pobreza y la inacción, hipotecando la enseñanza de nuestros hijos, permitiendo que actualmente estemos a cola en educación de los países más desarrollados, y todo porque consentimos destruir la enseñanza pública en favor de la privada donde, precisamente, van a estudiar los niños de los que nos gobiernan o nos roban, ¡qué ironía!, y encima con nuestro dinero, son los nuevos sacamantecas.
No es casualidad que en la época del Siglo de Oro apareciera el Quijote de Cervantes, no lo es, léanlo, si no lo han hecho ya, y verán la definición perfecta de cómo somos y adónde nos dirigimos como sociedad.
  “Cosas veredes, amigo Sancho, que harán hablar las piedras”.
VEGUEROS S.M. "... Están en política para medrar, enriquecerse y colocar a los suyos".-