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viernes, 21 de marzo de 2014

UNA FALTA DE RESPETO.-

Crónicas del Escorial
Por : J.C. Belza


UNA FALTA DE RESPETO
Mi padre (q.e.p.d), siempre me inculcó, en su larga vida, unos valores que yo intento, a su vez trasladar a mis hijos. Unos valores tan sencillos que sólo hay que utilizar el sentido común, que es el más común de los sentidos y a la vez tan inusual su uso.
El primero y en el que me quiero centrar en este artículo, es el respeto hacia los demás. Curiosamente en esta sociedad en la que vivimos, el respeto hacia el prójimo es una utopía ya que los derechos de los demás empiezan cuando acaban los propios. Hay una frase que circula mucho por internet que se le atribuye a David Rockefeller, uno de los grandes magnates del mundo miembro destacado del Club Bilderberg, dice así:
“Demos la crisis perfecta y todo el mundo aceptará el nuevo orden mundial” (sic)
Tan inquietante frase exclamada en una de las numerosas reuniones del mencionado Club, debe, entiendo yo, enmarcarse dentro de la rebaja en las condiciones laborales de los ciudadanos de los diferentes países del globo, y que a medida que van pasando los meses, y los años, se está convirtiendo en el leitmotiv, permítanme esta expresión que se utiliza en literatura, de todas las empresas del mundo, en general y de España en particular. Los archimillonarios que sólo miran sus cuentas de resultados les importan, más bien poco, si los asalariados del mundo y lo que es peor, los que aún no han caído bajo las garras de su infinita voracidad especulativa, tengan sus derechos laborales en el subsuelo o simplemente no existan.
Los derechos laborales de las personas deben enmarcarse dentro de las diferentes declaraciones universales que se han ido firmando, especialmente en el siglo XX, por todos los países que estiman como importantes las legítimas pretensiones de los obreros del mundo, la diferencia más grande de aquellos obreros con los actuales es que aquellos lucharon y se unieron, lamentablemente hoy es más difícil, salvo honradas excepciones. Sin embargo, con gobiernos actuales, peleles a las autoridades monetarias mundiales, estas legitimaciones caen en el olvido y son borradas sistemáticamente del conjunto de medidas que se han creado para la integración de las personas en un sistema mundial justo e igualitario. Lo hacen a sabiendas, coartando la libertad, la igualdad y la justa recompensa a su trabajo. Lo que antes tenía un valor por el trabajo, hoy no lo tiene, lo has perdido, y lo pierdes porque las sociedades aborregadas como la nuestra han crecido con una idea de consumo y de bienestar que se resisten a abandonar, esa idea es la que nos está matando como sociedad. Ese, sin duda alguna es el problema, esta sociedad no está acostumbrada al esfuerzo y al trabajo porque desde los poderes fácticos monetarios ya se han preocupado y ocupado de destruir esa faceta que nos inculcaron nuestros padres.
Recuerden, queridos lectores, que hace más bien poco era muy fácil endeudarse con el simple de fin de adquirir bienes. Se financiaban, más allá de lo razonable, compras de viviendas, vía hipotecas que llevaban adheridas la compra del coche, la del ajuar, cocina, baño, vacaciones etcétera, básicamente con el  único objetivo de capturar clientes y enjaularlos en las cuentas de resultados de los bancos o cajas de ahorros y en el sinfín de comisiones de directores de bancos, ejecutivos de inmobiliarias, bróker y demás mandangas, sin pedir ni un sólo aval a las personas que requerían de los servicios bancarios y que a ojos de nuestros ancestros no podrían pagar ni en dos vidas que les concediera Dios.  Todo apoyado y alentado por los políticos de medio pelo que no pedían moderación, al revés, apoyaban con frases tan magistrales como: “España va bien” o “estamos en la Champions league de la economía”. pero no perdamos el norte de que todo esto está orquestado y dirigido por las grandes sociedades
Y de repente, la fiesta terminó. Ahora vendrá el llanto y el rechinar de dientes . Pagando justos por pecadores todos nos vemos envueltos en una vorágine de bajada de salarios, pérdidas de poder adquisitivo y como resumen; La pérdida de todos nuestros derechos. Sin embargo los ricos son cada vez más ricos y es fácil saber el porqué, las deudas hay que pagarlas y todo ese dinero volátil, prestado, hay que devolverlo con intereses. La crisis la han inventado ellos, los poderosos y se acabará cuando a ellos les convenga una vez que consigan sus objetivos, tan pronto como vino se irá pero lo que dejaran es un rastro de destrucción social inmenso, volveremos al siglo XIX en derechos.
Cuando España entró en la Comunidad económica europea, otra pieza más en el engranaje de los poderosos, nos frotamos las manos con el maná que nos caía del cielo. Dinero para todo y para todos, pero había que devolverlo. Hay nuevos países en esta dichosa comunidad económica que piden lo mismo que solicitamos nosotros al entrar y evidentemente se les da; normal, los poderes económicos están buscando nuevas vacas que les den leche ya que nuestros ubres están demasiados ordeñados, secos.
El  gran capital se presenta como el Gran Hacedor, el conseguidor de tiempos modernos a cuyos pies se arrodillan las naciones para implorarles dinero. Ellos hacen su trabajo prestar y cobrar y para ello colocan en estos países títeres políticos, vía partidas para subvencionar los partidos, que se mueven a las órdenes de sus amos. No tienen ningún problema en cambiar gobiernos, y con ello voluntades. Los derechos laborales no se han conseguido por obra y gracia del Espíritu Santo, se han conseguido a base de luchas obreras en las que muchas veces se han perdido vidas. No podemos, no queremos perder eso que tanto ha costado ganar en estos años. La base de todo es el miedo: Miedo a perder la casa, el coche, la televisión, mis vacaciones y si para eso tenemos que dejarnos bajar el sueldo, lo permitimos, si tenemos que hacer horas extras sin cobrar lo aceptamos, si tienen que despedir  a compañeros, lo asimilamos con la frase, “es la crisis”. Efectivamente es la crisis, pero la crisis de nuestros valores.
Tristemente ayer he podido contemplar como un buen amigo ha perdido su trabajo y su casa, lo he ayudado con lo que he podido y en lo básico, poniéndole un plato de comida en su mesa. ¿Podemos hacer algo más?, creo que sí; emplear la palabra que más cuesta decir en estos días. NO.
No a los abusos del poder, no a más impuestos fatuos, no al cierre de colegios, no a los recortes en Sanidad y servicios sociales, no a un sinfín de disparates que nos hacen perder nuestra condición humana por miedo a perder nuestros bienes materiales.
Los pobres en el mundo crecen de forma exponencial  porque interesa tener pobres. Los pobres quieren comer y los ricos tienen el pan y lo que es peor la harina. La pobreza y las desigualdades seguirán creciendo porque la deuda que tienen encima es una losa muy pesada que ha aumentado y seguirá aumentando porque le interesa al gran capital. La causa, simple, tenerlos subyugados, a sus pies. Han creado sus monopolios y somos peones en su tablero de ajedrez. No esperemos nada de nuestros políticos, son bufones en su corte, comen y beben de las migajas de sus amos, son buenos perros guardianes.
Podemos perder todo pero nunca podemos perder nuestra dignidad humana, nuestro respeto. Se lo han ganado nuestros padres a pulso, tenemos las armas y no son de fuego son las que estos sátrapas nos han permitido, la decisión soberana del voto. No nos vendamos, luchemos codo a codo con el compañero de al lado, tenga la ideología que tenga, son padres y madres como nosotros, seamos solidarios con nuestra especie y con nosotros mismos Estamos todos en este barco y no podemos permitir que la oficialidad nos lleve a la deriva. Seamos dignos y honremos la memoria de nuestros mayores. Que no nos falten al respeto.
VEGUEROS S.M.